Una pulga puede saltar hasta 18 centímetros en dirección vertical
y 33 centímetros en dirección horizontal , lo que supone 200
veces su propia longitud. Esto es posible gracias a unas
características físicas ideales para el impulso: cuerpo comprimido
lateralmente y patas largas, las traseras especialmente potentes.
Las marcas anteriores convierten a la pulga en el animal que más
salta de todos con respecto al tamaño de su cuerpo. ¿Cómo lo
consigue? Utilizando sus patas traseras como palancas
articuladas.
Según explican los expertos en biología, lo que concretamente
hacen las pulgas para saltar es fijar sus patas traseras en el
suelo y liberar repentinamente energía . De esta forma ejecutan
como un resorte hacia adelante y hacia arriba.
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